Hay mucho que decir sobre la crisis que esta sufriendo el gobierno de Evo Morales, la intervención estadounidense, el racismo de la derecha boliviana... Creo que esta nota de Eduardo Aliverti es un buen disparador, no sólo para la reflexión sino también para la búsqueda de formas de solidaridad activa. Por lo pronto, queda mandar muchas fuerzas al pueblo boliviano que está resistiendo valientemente esta embestida imperial.
Noticias imperiales
Por Eduardo Aliverti
Debería ser tal vez la más grande lección que la política internacional, por llamarle de algún modo, haya deparado en las últimas décadas. Pero cabe dudar. No tanto de que lo sea, sino de que pueda ser asimilada como tal. Porque son ellos quienes manejan la cultura mundial, si aceptamos que se entienda por tal cosa que siempre están en capacidad de hacer creer que sus errores y horrores son el producto de problemas circunstanciales. Y nunca de su etiología como imperio soberbio y devastador, practicante de todo cuanto le venga en gana.
Hace alrededor de cinco años, alentadas por su dichosa Reserva Federal y estimuladas por la laxitud de los controles estatales, las entidades financieras yanquis comenzaron a otorgar hipotecas inmobiliarias a diestra y siniestra. La mayoría de los norteamericanos que las tomaban carecían de toda solvencia económica. Se disparó la demanda de viviendas. Y tres años después, la burbuja empezó a desinflarse porque los precios de las casas se desplomaron. Los norteamericanos que compraron la utopía de acceder a la residencia propia, conducidos por la soberbia del todo-se-puede-siempre-porque somos los más libres y los más capaces del mundo, quedaron encerrados entre hipotecas cada vez más caras y propiedades que valían cada vez menos. Millones y millones de familias pasaron a enfrentarse con la posibilidad de que los bancos les ejecutaran sus viviendas. So pena de una catástrofe peor que la crisis de 1929, cuando colapsó el sistema financiero de los Estados Unidos iniciando lo que pasó a los manuales como La Gran Depresión, en la última semana los reyes del Dios Mercado no tuvieron otra chance que mostrar al Dios Estado con un aporte de 200 mil millones de dólares para rescatar a las dos mayores entidades hipotecarias del país. Es la más grande intervención financiera en la historia de los Estados Unidos. Y si ya de por sí las cifras en danza resultan casi inasibles por su magnitud, téngase en cuenta que el tsunami debe ser más terrorífico todavía porque ni siquiera con eso logran calmar al mundo. A su mundo de negocios de papeles pintados que no guarda relación con los bienes materiales. Porque en definitiva se trata de eso: la representación monetaria de lo que la economía produce es un desquicio de especulación, a escala universal, jamás visto. Aunque ya se sabe que los Estados Unidos tienen todavía la incomparable ventaja tecnológica de contar con la maquinita de fabricar dólares, y acaban de anunciar que recurrirán a ella como ninguna vez en la historia. O como la historia demuestra que ocurrió toda la vida.
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