La poesía es un arma cargada de futuro

Todo comenzó cuando una compañera y amiga (Lorena Narciso) nos comentó que en la unidad tercera del sistema penitenciario de Rosario, un grupo de presos estaba organizando un “Club de lectores”, y estaban recibiendo donaciones de libros desde diferentes lugares y organizaciones.

La idea, de más está aclarar, nos pareció además de muy interesante, muy importante, ya que creemos en el libro como expresión, como comunicación y como comunión, pero sobre todo porque creemos en el encuentro de un grupo de personas apostando a un proyecto.

Así que fuimos una mañana a la cárcel a llevarles a los pibes una propuesta para trascender el mero hecho de una donación. Creimos necesario ésto para dejar en claro que apostamos a la construcción de algo en conjunto, por muy chiquito que sea.

Los muchachos que se juntaron a charlar con nosotrxs entre mates y estufa -porque hacia mucho frío-, además de recibir los libros, nos contaron cómo se había gestado el Club de Lectores, cómo funcionan los otros talleres y espacios y cuántas ideas hay dando vueltas y no se pueden realizar por falta de insumos (hojas, tinta, máquinas). En fin, una mañana de aprendizaje.

De este encuentro salió a modo de continuación la propuesta de hacer ahí la presentación de dos de nuestros libros de la sección de poesía, que se llaman “Luna con gatillo 1 y 2”, y que viene realizando nuestro compañero poeta Norman Petrich. La presentación une poesía, historia, realidad latinoamericana y compromiso político de muchos de los grandes poetas latinoamericanos como Roque Dalton, Juan Gelman, Leonel Rugama, Mario Benedetti, Paco Urondo, Ernesto Cardenal, Antonio Cisneros, Roberto Santoro, Aimé Césaire, Luis Rogelio Nogueras, Alfonso Quijada Urias, Arquéles Morales, Heberto Padilla y Jacques Viau.

 El jueves 13 de agosto, entonces, fuimos a hacer esta presentación y para hermosa sorpresa nos encontramos con más de setenta hombres en el patio esperándonos con un clima de mucha atención. Ahí arrancamos, previo discurso de “Tito” (quien es uno de los responsables de este club de lectores) y también del director de la “escuelita” que funciona en el mismo espacio físico, a hacer lo que más nos gusta: poder contarles a otros sobre el porqué de nuestra Editorial, poder contagiar las ganas de crear proyectos y de llevar adelante sueños que, por más pequeños o grandes que sean, permitan transformar en algo la realidad cotidiana.

Esta vez fue por la tarde y el solcito aminoraba el fresco, pasamos un largo rato muy agradable escuchando a Norman y después charlando un poco más todxs juntxs; nos fuimos con la idea de poder continuarlo más adelante con alguna otra propuesta o presentación.

 

"Oración por el Hijo que nunca va a nacer" de Luis Rogelio Nogueras

 Éramos tan pobres, oh hijo mío,
tan pobres
que hasta las ratas nos tenían compasión.
Cada mañana tu padre iba a la ciudad
para ver si algún poderoso lo empleaba
-aunque tan sólo fuera para limpiar los establos
a cambio de un poco de arroz-.
Pero los poderosos
pasaban de largo sin oír quejas
ni ruegos.
Y tu padre volvía en la noche,
pálido, y tan delgado bajo sus ropas raídas
que yo me ponía a llorar
y le pedía a Jizo,
dios de las mujeres encintas
y de la fecundidad,
que no te trajera al mundo, hijo mío,
que te librara del hambre
y la humillación.
Y el buen dios me complacía.

Así fueron pasando años sin alma.
Mis pechos se secaron,
y al cabo
tu padre murió
y yo envejecí.
Ahora sólo espero el fin,
como espera el ocaso a la noche
que habrá de echarle en los ojos
su negro manto.
Pero al menos
gracias al buen Jizo
tú escapaste del látigo de los señores
y de esta cruel existencia de perros.
Nada ni nadie te hará sufrir.
Las penas del mundo no te alcanzarán
jamás,
como no alcanza la artera flecha
al lejano halcón.

 

Esta es una de las poesías leídas por Norman, se puede encontrar en Luna con gatillo Vol. II

 

Creemos firmemente que este tipo de actividades nos definen también, más allá de la definición encerrada en el concepto “Editorial”. Cuando cada unx de nosotrxs habla sobre la Editorial Ultimo Recurso, habla también de estos encuentros, de estas actividades, de nuestro deseo de contribuir en la reproducción de todos los proyectos que puedan surgir.

La cárcel es un lugar horrible, nadie puede eludir esa sensación certera de que este sistema y esta sociedad son los que generan los problemas que después no pueden resolver. El sistema penitenciario es una copia en menor escala de la injusticia del gran mundo, podemos saberlo pero nunca es lo mismo cuando uno lo aprende por boca de los propios protagonistas.

Gracias a la Gringa y a otras pocas personas que bregan por hacer de la cárcel un lugar menos terrible; nosotrxs crecimos, crecemos y aportamos a que quizás otrxs crezcan con nosotrxs. De estas experiencias se compone, también, la Editorial Ultimo Recurso.

 

 

 

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