-:[villas miseria en Rosario]:-

Villas en Desarrollo

[extraido del trabajo La Formación Profesional en la Escuela de Trabajo Social de Rosario desde 1960 a 1976, escrito por Angelina Pagani]

 

Las villas Miseria, se fueron conformando a través de un proceso de ocupación familiar e individual de tierras vacías, a causa de las transformaciones estructurales relacionadas con la industrialización y la descomposición de la sociedad rural.

El trastocamiento tecnológico del proceso de producción impulsado por la Alianza para el Progreso, junto al proyecto de aumentar la productividad, que implica un mayor número de trabajo por obrero ocupado, produce un mayor incremento de la desocupación urbana, como del subempleo.

De esta forma, la desocupación, el subempleo, las changas o cuentapropismo, obliga a un gran número de familias a asentarse en tierras vacías - generalmente fiscales -.

Estas formaciones urbanas fueron denominadas por los gobiernos como “barrios marginales”, aduciendo en los discursos que se “autoexcluyen, se automarginan”. Así, el desarrollismo argentino desde su sutil discurso modernizante repetía las históricas formulas racistas hacia lo popular: el avance era coartado por las miserias clásicas de los resabios de los países subdesarrollados. Por lo tanto, las campañas derivadas del Desarrollo de la Comunidad se conocerán en Argentina bajo el fundamento explícito de “Erradicación de Villas Miserias”.

Es medular destacar que la cuestión de la Villa no pasaba solamente por una cuestión habitacional, o de reclamo por satisfacer las necesidades básicas, sino también, con una dimensión política, que trascendió el reclamo en organización.

Las organizaciones villeras que se fueron conformando, como lo destacan Dávalos, Jabbaz y Molina1, sólo pudieron encontrar una solución política a sus necesidades, ya que su ubicación por fuera de la esfera de la producción, los obliga, para hacer más efectivos sus reclamos, a buscar el apoyo de otras instituciones de la sociedad.

Se puede ver cómo las organizaciones villeras se han relacionado principalmente con el movimiento obrero y sacerdotes tercermundistas.

Consideramos que las organizaciones villeras, surgen como una necesidad frente a los problemas de la vida cotidiana; “se organizan actividades recreativas, comisiones de madres, organización de algún trabajo para mejoras comunes, etc. Hasta llegar a órganos representativos de tipo local (comisiones vecinales) y luego sectoriales: en el año 1958 se constituye la Federación de Villas y Barrios de Emergencia de la Capital Federal, identificada con el Partido Comunista. Quienes actuaron hasta 1972, cuando se creó el Frente Villero de Liberación Nacional, posteriormente unido al Movimiento Villero Peronista. Momento en que la población villera trabajaba activamente en la tarea política que llevaba el Movimiento Peronista durante la campaña electoral de 1973”.2

En diciembre de 1967, Onganía dictará una ley “de erradicación de las villas de emergencia”. Esta política de vivienda, favorecerá a los sectores financieros e industriales más concentrados.3

Desde el Gobierno se reorganizan los aparatos del Estado, creándose el Ministerio de Bienestar Social4, al que se incluye la Secretaria de Estados de Vivienda.

En este mismo año, siguiendo con la política de la dictadura, el gobierno crea el Departamento de desarrollo de comunidades que, según Davalos, Jabbaz y Molina estará “integrado por trabajadores sociales que venían de la vida de las Escuelas de Trabajo Social, impregnadas de visiones asistencialistas y sin una concepción de los problemas de fondo que afectan al sector villero. Estos empleados eran los que tenían que “dar la cara” ante los villeros, convencerlos del traslado, ajustándose a las pautas fijadas por la política de vivienda”. Dentro del mismo equipo trabajaban también, psicólogos y sociólogos.5

El Plan de erradicación define tres momentos:

  • La prohibición de ocupar las viviendas de familias realojadas, que en realidad no existía esa posibilidad ya que el desalojo implicaba la destrucción de esas viviendas.

  • La tarea de desaliento con un objetivo especial: el de romper las organizaciones de los pobladores. Los villeros tenían su organización, sus juntas vecinales, para luchar contra todos los problemas existentes y estas formas de participación y de cuestionamiento ante su realidad, no era conveniente políticamente para el gobierno.

  • La tercera etapa es la erradicación y la adaptación en núcleos habitacionales transitorios. La erradicación consistía en sacar a la gente de sus viviendas mediante tratos muy violentos, los subían a los camiones del ejército, con las pertenencias que alcanzaban a rescatar, los desinfectaban y todo lo que no se podían llevar era quemado y aplastado por máquinas topadoras.

 

La erradicación implicaba la expulsión a sus países de origen a bolivianos, paraguayos y chilenos que habitaban las villas.

Tampoco en la relocalización eran ubicados con un sentido de comunidad, los ubicaban de forma dispersa para desorganizar no sólo la lucha y la organización que traían, sino también sus vidas cotidianas.

Aquellas personas que consideraban más “vulnerables”, niños, madres solteras, ancianos, alcohólicos, eran ubicados en los Núcleos Habitacionales Transitorios.

Como plantean las autoras antes citadas con respecto a la “adaptación” reaparece la antinomia planteada por Sarmiento de “civilización / barbarie”. El pobre había invadido la ciudad y el progreso, por lo que había que desplegar un mecanismo de homogeneización cultural basado en el predominio de la ideología dominante, crearles “un sentido de propiedad”.

 

  • El cuarto momento que nunca se alcanzó sería el traslado de a Núcleos Habitacionales definitivos, etapa nunca alcanzada porque la mayoría de la población villera, no podía acceder al pago de la cuota de esas viviendas.

     

La comisión Coordinadora de las Villas de Rosario manifestaban: “(...) En Rosario no teníamos para comprar o alquilar, por eso nos hicimos un rancho en la villa, pero también aquí nos están ahorcando: el frigorífico paga $110 la hora que apenas le alcanzan a un soltero. En el puerto sólo nos dan trabajo 7 u 8 días al mes. En otras fábricas nos suspenden o nos despiden apenas nos quejamos de algo.

  1. Y de noche nos molestan con las razzias policiales para acobardarnos de vivir en la villa,

  2. Porque el gobierno no quiere que afee la ciudad (...) ¿Adónde vamos?

  3. ¿Qué paso en las villas de Buenos Aires? A los compañeros de las villas erradicadas, no solo no les preguntaban si querían ir a otro lado, sino que les obligaban a salir con ametralladoras y los llevaban a unas casuchas chiquitas y peores que los ranchos, vigilados como asesinos (...) Ahora Onganía manda 700 millones para hacer lo mismo en Rosario (...)

  4. ¿Cómo podemos organizarnos y luchar?

  5. Obras que tiene que encarar la Comisión:

  6. Mejorar las condiciones de vida: Instalación de agua y luz, asistencia médica; educación;

  7. Defenderse contra el atropello de las razzias;

  8. Solidarizarse con los detenidos y sus familias

  9. Cuidar que ningún compañero firme papeles tendido por gente del gobierno; por ejemplo Asistentes Sociales (...)6

1 Davalos Patricia; Jabbaz Marcela y Molina Estela “Movimiento Villero Peronista y Estado (1966 – 1976)” Edit. Centro Editor de América Latina.

2 Op. Cit

3 Muchos de los terrenos erradicados fueron utilizados para realizar autopistas, obras estatales. En Rosario, nos contaba Marta, como un ejemplo de tantos, que toda la zona donde actualmente funciona “la Siberia”, era toda una zona de villas que fue erradicada

4 Lugar desde donde empezará a tender sus estrategias López Rega.

5 Op. Cit Dávalos, Jabaz y Molina. Pág 48

6 Comunicado de la Comisión Coordinadora de las Villas de Rosario, en Alayon Norberto ¿Qué somos? ¿Qué hacemos?- Hoy en el Servicio Social Nº 19 – 20 año 1971- Edit ECRO