Enverdad, escribir hoy sobre la coyuntura que está viviendo nuestro países una tarea bien compleja. Muchos de los análisis han sido de tipoeconómico y en un lenguajetotalmente alejado de la comprensión de las grandes mayorías. Otros,con la carga crítica puesta sobre los productores agropecuarios, yalgunos menos sobre el gobierno K sumando así puntos a la ilusoriadicotomía creada a los fines de falsear la discusión.
En términos generales, se podría haber profundizado mucho más la mirada estructural, siendoque la misma Cristina Kirchner habló de “Sistema Capitalista”.Pareciera entonces que lo que quedó oculto fue la naturaleza políticadel conflicto. Y sirvió, si se quiere, para fragmentar mucho más el yadebilitado tejido social de los argentinos.
Casino se está discutiendo el proyecto de país, la forma de producción dela tierra, las relaciones sociales que lo sustentan, la distribución delas riquezas y de los bienes, la propiedad y el uso de los recursosnaturales. Y la mayoría habla del “campo” como si fuese un sector homogéneo, como si el “campo” fuera todo lo mismo.
Lasclaves de la estrategia del gobierno de Kirchner se basaron en laimplementación de un conjunto de políticas que sostuvieron y sellaronla continuidad de los procesos de concentración económica,desplazamiento social y subordinación política internacional, peroencubiertos ideológicamente con una retórica ‘progresista’ o ‘deizquierda’.
Entreuno de los pilares sobre los que se apoyó y apoya la política K,encarnada hoy en Cristina Kirchner, su esposa y actual presidenta, sedestacan las reivindicaciones en torno a los Derechos Humanos violadosdurante la última dictadura militar. Esta postura ha acercado anumerosos grupos, otrora referentes de estas luchas, al seno delgobierno con lo cual se han acrecentado las divisiones y cooptacionesentre organizaciones sociales.
Peroel origen de los Kirchner en la política proviene del mismo modelo quese generalizó en la Argentina : los Rodríguez Saá en San Luis, losRomero en Salta, los Saadi en Catamarca, los Juárez en Santiago delEstero, los Romero Feris en Corrientes, los Sapag y Sobisch en Neuquén,y muchos que están más ocultos.
Elesquema fue el mismo: alto enriquecimiento ilícito, relación con eltráfico y comercialización de drogas, corrupción generalizada, dominioy control de los tres poderes del Estado, persecución y aniquilación delos opositores, control y dominio de los medios de comunicación social,reelecciones indefinidas, uso de los planes sociales como forma deevitar los conflictos sociales y llegado el caso, para formación de una“tropa propia” de defensa contra cualquier “agresión externa”. Y todosellos gozando hoy de una impunidad absoluta.
Elproblema estructural sigue siendo el capitalismo y las diferentesestrategias de dominación que dicho sistema conlleva para los distintospaíses de América Latina. En nuestro país, la pelea entre el Gobiernode los Kirchner y los representantes del campo, sobre todo los de laSociedad Rural , es una discusión interna dentro del seno mismo delcapitalismo hoy. La pelea es entre los poderosos. Son tan enemigos dela esperanza de hacer un país para todos y todas, un país de mayorías,uno como otros.
Elproblema del “campo” necesita una solución integral, tanto como lonecesita el de la educación, el de la salud, el de la seguridad, el dela ocupación, el de vivir y no sobrevivir, como estamos haciendo, ytambién el de los derechos humanos.
Nosindigna que se recurra al miedo, bajo la amenaza del regreso de losfantasmas de otras épocas, para combatir la crítica y la disidencia.Convocan al pueblo a la plaza diciendo que luchan contra elimperialismo, diciendo que es esto o una dictadura. Cuando en realidadlo que hacen es tirarnos una cortina de humo que nos impide ver lo querealmente está pasando. Perdemos el tiempo y las energías en falsasdicotomías, cuando en realidad podríamos estar viendo aun más de cercapor donde vamos con la Reforma Agraria , la Soberanía Alimentaria , laEducación Popular y todos y cada uno de nuestros proyectos históricos.
La Sociedad Ruralsiempre fue enemiga del pueblo, pero fue y seguirá siendo amiga de esteGobierno. Los pequeños y medianos productores se cuelgan de los grandesesperando más migajas, mientras sueñan ser como ellos, trabajando desdeel mismo modelo que ha impuesto la sojización y sin poder salir de latrampa que hace que mientras más quieran hacer crecer sus bolsillos,más promoverán la desaparición de los más débiles de su especie. Pruebade esto es la Federación Agraria que, mientras recupera protagonismo ydice en sus discursos “los campesinos”, es absorbida por el mismo cantode sirenas del Estado neoliberal. Nos mienten cuando hacen paro y lockout en nombre de intereses de progreso, mientras tanto acortan la vidasustentable de nuestros suelos, bosques, hábitat.
Encuanto al campo popular nuestra impresión, aunque la sabemos dura, esla siguiente: los que se han acercado a este Gobierno, salvo honrosasexcepciones, no ha sido por ideales. La mayoría ha conseguido cargospolíticos y dinero. Mucho dinero. Casi todos los que aplauden lasmedidas del Gobierno, en general han conseguido un “conchavo” o quierenconseguirlo. O han logrado dinero importante para sus organizaciones. Ysi lo han hecho por ideales, estas mismas personas deberían saber, porexperiencias reiteradas, que no es compatible construir poder popularsubidos al mismo carro de los corruptos por más lindos discursos quepromulguen. Las peleas dentro del Estado a la corta o la larga tienenun ganador y un perdedor. Sea con discursos progresistas o fascistas,el ganador queda siempre dentro del ring del Estado y es la popular laque desconoce o no quiere ver los arreglos del poder, la que siemprepaga la entrada y pierde. Y así está y se juega esta forma de hacerpolítica.
Endefinitiva, nos mienten los políticos cuando dicen que esto esdemocracia. Esto no es una democracia. Nos mienten cuando hablan delucha, solidaridad y justicia y jamás apoyaron las luchas de quienesson los sujetos de la verdadera redistribución de las riquezas: lasfábricas recuperadas, movimientos de desocupados, movimientos socialesy culturales en general, movimientos campesinos e indígenas, etc.
Ynosotros, los luchadores del campo popular, nos quedamos muchas vecesen la palabra, en el discurso y no vamos al gesto, a la acción. Nospasa cuando decimos que hay que reflexionar y luchar, trabajar conesperanza y humildad, sin vanguardias ni nostalgias, con el pueblo ycon la gente y no podemos juntarnos ni organizarnos seriamente, mirandoel largo plazo, promoviendo la unidad del campo popular, mirando másallá de estas mezquinas invitaciones K a la mediocridad sistémica.
Loscampesinos y los pueblos originarios que continúan siendosistemáticamente destruidos por los gobiernos desde hace años, lospequeños productores de alimentos para el consumo interno, son losprotagonistas de una lucha que generalmente no está ni en las calles,ni en las rutas, ni en el cotidiano de la mayoría de la gente.
Enlos pueblos y ciudades de todo el país existen grupos y organizacionessociales, grandes y pequeñas, que apuestan su vida en la búsqueda deuna transformación social y si bien aun predomina cierto aislamiento,también son muchos los esfuerzos por juntarse y construir un proyectocomún. El Movimiento Nacional Campesino Indígena, la Unión de AsambleasCiudadanas y los múltiples encuentros de todo tipo, desde médicosgeneralistas hasta artistas y artesanos en lucha, son una clara muestrade esta intención.
ComoTrashumantes nos interpela nuestro querer estar siendo educadorespopulares, y pensamos que hay algunas preguntas que podemos aportardesde nuestra mirada:
¿Cuálesson las nuevas apariencias discursivas y metodólogas que el estadocapitalista nos presenta en la versión k de esta coyuntura?
¿Qué rol estratégico juega el llamado “campo” en los nuevos escenarios del sistema mundial y el interno?
¿Cuál es el modelo de extracción y producción que sostienen?
¿Cuál es su próximo avance?
¿Sobre qué, sobre quiénes?
¿Existe una verdadera redistribución de la riqueza?
¿Ladiscusión pasa por la distribución de la riqueza, o nos animamos ahablar ya de una producción con equidad en un país que contenga lossueños y necesidades de todos y todas?
¿Dónde están, de qué hablan, qué piensan, cómo están las mayorías anónimas en esta coyuntura?
¿Cómo dialogamos con ellas?
¿Cómo las escuchamos?
¿Cómohacemos para inventarnos un nosotros que detenga su fragmentaciónintestina, que avance en las articulaciones posibles y se construya conlos otros y otras en una mayoría que devenga sujeto histórico con vozpropia, proyecto y acción verdaderamente transformadora de la realidad?
Esnecesario recomponer la pasión en esta lucha social y política que notiene atrás otro interés que el de luchar por una sociedad diferente,justa, que venga mañana porque se construye hoy, pero que no sea hoy sientrega el porvenir. Que se anime a construir otro país en serio, conotra lógica, con otra ética y que luche, siga luchando porque ahí estála esperanza de cambiar el mundo.
abril de 2008


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